Curiosidades en la arquitectura de Buenos Aires

Buenos Aires tiene miles de curiosidades. Dentro de esas tiene muchas sobre la arquitectura de la ciudad. ¡Te invitamos a conocer algunas!

La casa más estrecha

En el barrio de San Telmo, San Lorenzo 380, se encuentra una verdadera curiosidad arquitectónica: la casa más angosta de la Ciudad. Con sus 2,5 metros de ancho, la fachada sólo deja lugar a una puerta, una luminaria y un pequeño balcón.

Las casas más antiguas

No nos sorprende que por los alrededores de San Telmo y Monserrat encontráramos las casas más antiguas. Comenzamos por la del Virrey Liniers, ubicada en Venezuela 469. Construida en 1788, fue una de las primeras de estilo colonial. Fue aquí donde los ingleses habrían firmado el acuerdo de rendición después de las invasiones de 1806… Y el virrey Liniers –el mismo a cargo de la reconquista de Buenos Aires- vivió allí entre 1805 y 1809. Hoy en día es un espacio cultural.

Casa de Liniers

Tómense el tiempo para recorrer hasta la esquina de Defensa y Alsina, donde se encuentra la casa Altos de Elorriaga. Construida entre 1812 y 1820, es una de las primeras en tener dos plantas. Lleva ese nombre por sus primeros ocupantes, que pertenecían a una familia de la sociedad de la época.

Altos de Elorriaga

Chalecito en el cielo

La historia es quizás hasta más interesante y en su centro se encuentra Rafael Díaz, un inmigrante español que huyó de su Valencia natal para conquistar América a principios del siglo XX y que de adolescente soñaba con tener una posición acomodada y un "chalecito en el cielo". Y pocos habrían podido vaticinar que sus deseos se cumplirían, y de una manera tan literal.

chalecito díaz

Fue construido en 1927, como un lugar de descanso para el español durante el mediodía, que ya gozaba de un éxito inusitado gracias a su emprendimiento "Muebles Díaz", un gran negocio en el que vendía todo tipo de mobiliario en pleno centro porteño. Su tienda tenía nueve pisos y apuntaba a una clientela de clase media, por lo que comenzó a vender con catálogo y a crédito a todos los rincones de la Argentina.

De esta manera, Díaz, que vivía en Banfield, decidió construirse un chalet en el techo del edificio para almorzar y dormir una siesta antes de retomar la jornada laboral.

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