Los jacarandás comienzan a florecer y embellecer Buenos Aires

Cada año, entrado noviembre en el calendario, plazas, ramblas y veredas de la Ciudad se tiñen con tonalidades lilas, moradas y violáceas ofreciendo un espectáculo que enriquece el paisaje urbano y nunca pasa inadvertido. Es el show de los jacarandás, una especie característica del noroeste argentino pero que tiene una historia centenaria en nuestra ciudad, donde se ha convertido en un clásico con el lila vibrante de sus flores.

El espectáculo de los árboles porteños arranca con los lapachos, que son los primeros en florecer; le siguen los ceibos y la floración continúa con el Jacarandá; luego la tipa y, en enero, la ibirapita.

Es que en Buenos Aires es un símbolo de la primavera. Son sus típicas flores color azul violáceo las que vuelven a sus calles, avenidas y plazas un verdadero espectáculo visual.

Los jacarandás porteños fueron incorporados al paisaje urbano por Carlos Thays. Según el último Censo del Arbolado Público Lineal de la Ciudad, en la actualidad hay poco más de 11.000 ejemplares.

Los barrios en los que hay más ejemplares son Palermo, Recoleta y Belgrano, y pueden verse en cantidad a lo largo de las avenidas Del Libertador, Cabildo y Figueroa Alcorta.