Yerbas de distintos orígenes, degustaciones, charlas, gastronomía y nuevas maneras de disfrutar una tradición. El 17 y 18 de octubre, La Rural reunió a productores, emprendedores y amantes del mate en una feria dedicada a descubrir todo lo que existe detrás de una de las costumbres más compartidas del país.
Mucho más que agua caliente y yerba
Hay un gesto que se repite en millones de hogares argentinos: preparar el mate, cebar el primero y pasarlo al siguiente.
Sucede en una cocina, en una oficina, en una plaza o durante un viaje. A veces acompaña una conversación interminable y otras, una tarde de trabajo en silencio.
El mate está tan incorporado a la vida cotidiana que pocas veces nos detenemos a pensar en todo lo que hay detrás de esa infusión.
Ese universo fue el protagonista de Expo MATEAR 2026, la feria que regresó a Buenos Aires el 17 y 18 de octubre, en el Pabellón Ocre de La Rural.
Durante dos jornadas, productores, cooperativas, empresas yerbateras y emprendimientos compartieron sus productos y propuestas alrededor de una tradición que sigue evolucionando.
Un recorrido por los sabores de la yerba mate
Aunque muchas veces hablamos de la yerba mate como si fuera un único producto, existen grandes diferencias entre una variedad y otra.
El origen, el estacionamiento, la molienda y la proporción de hojas, palo y polvo pueden modificar su sabor, aroma e intensidad.
Expo MATEAR propuso acercarse a esas particularidades a través de degustaciones y encuentros con quienes trabajan en su producción.
Grandes marcas compartieron espacio con pequeñas empresas, cooperativas y emprendimientos familiares, ofreciendo la posibilidad de descubrir productos menos conocidos y nuevas combinaciones.
Una invitación a probar, comparar y encontrar otros matices dentro de una bebida que parece familiar desde el primer sorbo.
Del cultivo a la mesa
La feria también permitió conocer el trabajo que existe detrás de cada paquete de yerba.
En las provincias productoras, especialmente Misiones y el nordeste de Corrientes, miles de personas participan de una cadena que incluye cultivo, cosecha, secado, estacionamiento, molienda y comercialización.
MATEAR nació precisamente con el objetivo de acercar ese universo productivo a los consumidores.
Su regreso a La Rural, después de dos ediciones realizadas en Posadas, volvió a conectar el trabajo de los productores con el público de Buenos Aires.
Más allá de las marcas, el encuentro puso en valor los conocimientos, los oficios y las historias de quienes hacen posible una de las infusiones más representativas de Argentina.
Nuevas formas de disfrutar un clásico
El mate tiene una tradición muy arraigada, pero eso no significa que permanezca inmóvil.
En los últimos años aparecieron nuevas maneras de presentarlo, consumirlo y acompañarlo: desde mezclas con hierbas hasta accesorios de diseño, propuestas gastronómicas y objetos pensados para diferentes estilos de vida.
Expo MATEAR reunió parte de esas búsquedas con experiencias interactivas, charlas, catas y espacios dedicados a las tendencias de consumo.
La gastronomía también formó parte del recorrido, con preparaciones inspiradas en el universo matero.
El resultado fue una mirada amplia sobre un producto que puede conservar su esencia mientras encuentra nuevas expresiones.
El diseño también se sienta a la ronda
Hay otro aspecto interesante de la cultura del mate: los objetos que la acompañan.
Mates de calabaza, madera, cerámica o acero. Bombillas con diferentes formas y materiales. Termos, bolsos y accesorios que combinan funcionalidad, identidad y diseño.
Cada uno cuenta algo sobre la persona que lo elige y la manera en que disfruta este ritual.
La feria permitió descubrir cómo los emprendimientos reinterpretan estos elementos cotidianos, incorporando nuevos materiales, colores y soluciones sin perder su vínculo con la tradición.
Porque el universo matero también es un territorio para la creatividad y el diseño argentino.
Una costumbre que siempre invita a compartir
El lema de esta edición fue “El sabor de ser argentinos”.
Y quizás sea una buena manera de resumir el espíritu del encuentro.
El mate forma parte de la identidad cultural del país, pero su valor no depende solamente de la bebida.
Está en el gesto de ofrecerlo, en la pausa que genera y en la conversación que muchas veces empieza alrededor de una ronda.
Expo MATEAR volvió a poner esa costumbre en el centro de la escena, reuniendo a quienes producen la yerba con quienes la disfrutan todos los días.
Porque detrás de cada mate hay mucho más que una infusión: hay historias, trabajo, diseño y una manera muy nuestra de compartir el tiempo.
Seguí descubriendo la gastronomía, las tradiciones y las propuestas culturales de Buenos Aires en MIBSAS.