Dar propina en Buenos Aires

En Buenos Aires no se deja propina en todos los servicios. Lo más común es hacerlo con camareros de restaurantes y bares, deliveries, guías turísticos, botones de hoteles y maleteros de hoteles, aeropuertos y estaciones de ómnibus. No es común ni obligatorio dar propina a los taxistas pero, como en todo, cuando son súper amables o nos ayudan con los objetos que subimos o bajamos del taxi, como el cochecito del bebé, un bolso o valija o cualquier otro, no sólo la merecen, sino que la recibirán de muy buen grado.

En los establecimientos gastronómicos es importante recordar que la propina no está incluida en la cuenta y tampoco tiene relación alguna con el “costo del cubierto”. Se le puede dar directamente en mano a la persona que nos atendió o dejarla en la mesa, tanto debajo de algún objeto que haga peso (una taza, un salero) como dentro de la carpeta en la que nos trajeron la cuenta, pero siempre en efectivo.

El porcentaje dedicado a propinas sobre el consumo realizado varía de país en país. En Buenos Aires, como en toda la Argentina, el mínimo sugerido es del 10%. Si consideramos que la persona que nos atendió merece más, por supuesto podemos cambiar ese porcentaje por el que queramos. Por ley, el comensal tiene la opción de reservarse el derecho de dar propina. Pero esa actitud es casi impensada, pues la tradición está muy instalada y el personal gastronómico realmente cuenta con eso, ya que los salarios no suelen ser muy altos.

Otra situación frecuente en espacios gastronómicos, exista la posibilidad de consumir en el lugar o no, es encontrar, en bares o restaurantes –sobre todo, los que ofrecen el servicio de comida para llevar- un gran frasco sobre el mostrador con el rótulo “Propinas”, donde los empleados recaudan de manera colectiva y luego dividen. Ellos están trabajando y nos atienden con la misma amabilidad que si nos sentáramos a una mesa.

 

Foto: Tangol